Compartimos un nuevo material desarrollado por Meditación Saludable, de la mano de los instructores Roberto Ricciardi y Mariana Spalvieri
El único entrenamiento que no tiene límites de edad.
El estrés afecta no solo nuestra salud física sino mental. Una manera de reducirlo es a través de la meditación.
Como cualquier otro entrenamiento, la meditación no es una actividad que se haga de forma mecánica, y requiere cierta preparación y constancia. Así como en el gimnasio necesitamos “entrar en calor”, para meditar necesitamos ejercitar nuestra capacidad de alcanzar un estado de relajación. Para esto es necesario:
Constancia: La práctica y la ejercitación constante son fundamentales, como todo lo nuevo, al principio puede resultar difícil, pero con el tiempo se va incorporando de manera natural y fluida.
Concentración: La mente, como cualquier otro músculo, es reticente a realizar nuevos ejercicios, vencer esa resistencia depende de nosotros.
Lograr controlar los pensamientos: Meditar consiste en controlar los pensamientos, y no que ellos nos controlen a nosotros
Animarte al silencio: la meditación es una experiencia que nos lleva a un estado de silencio puro, nada te desconcentra, sólo escuchás tu respiración.
Dentro de las diversas técnicas existe La meditación trascendental, que busca llegar a un estado de conciencia pura, “de contacto con la fuente de toda expresión de inteligencia, energía y motivación”, así lo explica Mariana Spalvieri, técnica superior en Dinámica Mental y coordinadora de Meditación Saludable.
Spalvieri recomienda realizar esta práctica dos veces por día, durante veinte minutos y manteniendo los ojos cerrados, para lograr poner en movimiento la mente y luego pasar a la acción sanamente y en equilibrio.
Alejandra Vitale, psicóloga, comenzó a meditar hace más de un año y logró obtener relajación, seguridad y mejorar su estado de ánimo.
Viviana Ribeira, ama de casa, luego de haber practicado meditación por año afirma que “la meditación desata el nudo del mundo interior de cada uno”
Roberto Rosciano se reconoce como un adicto al trabajo. Tiene 60 años y es contador. Medita desde 2009. Su exceso laboral le costaba presión alta, cigarrillos y excesos en las comidas. “Me propuse cambiar mi actitud mental, comenzar la recuperación corporal y lograr un equilibrio”, contó. “Ya no fumo y aprendí a controlar mi dieta”, resume.
Si bien los cambios producidos con la meditación son graduales, mejoran significativamente nuestra calidad de vida y permite una conexión con nuestra conciencia. Para otros entrenamientos hay límites de edad, pero para la meditación solo se necesita un lugar propicio, tiempo y predisposición.
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